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29 may 2014

El primer pájaro que libó una flor

En el estómago del ave fosilizada, del tamaño de un colibrí, se han encontrado cientos de granos de polen de distintas plantas

El primer pájaro que libó una flor, hace 47 millones de años
Científicos del Instituto de Investigación Senckenberg en Frankfurt, Alemania, han descubierto la primera evidencia conocida de un ave que sorbe el néctar de una flor. En el estómago del pájaro, de 47 millones de años de antigüedad, encontraron cientos de granos de polen de diversas plantas con flores, según describen en la revista Biology Letters.

4 may 2014

El olor de los hombres estresa a los ratones

Un equipo internacional de investigadores del dolor liderados por sus colegas de la Universidad de McGill en Montreal (Canadá) han hecho un curioso descubrimiento. Los ratones y ratas de su laboratorio sientenun estrés mayor ante la presencia de experimentadores varones, lo que les hace menos sensibles al dolor, mientras que se muestran completamente indiferentes si quien se encuentra en la misma habitación es una mujer. Al parecer, es el olor masculino lo que les hace reaccionar de esa forma. Los científicos, que han publicado su estudio online en la revista Nature Methods, creen que esto puede sesgar los resultados de las investigaciones con roedores.El olor a hombre estresa a los ratones (¡pero no el de las mujeres!)

Descubren una proteína rejuvenecedora del cerebro de ratones

La proteína GDF11 ha dado otra alegría a los investigadores. Según dos artículos que se publican en la edición digital de Science (en papel saldrán el viernes) no solo recupera las células cardiacas en ratones, sino que también mejora sus capacidades intelectuales, rejuveneciéndolas.En concreto, los investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que inyectando la proteína en ratones con una edad equivalente a los 70 años humanos, estos recuperaban capacidades como la del olfato, que habían perdido con el envejecimiento. El hallazgo tiene una lectura muy interesante, ya que esa proteína también la tenemos los humanos.

Doug Melton, codirector del Centro de Terapias con Células Madre y Medicina Regenerativa de Harvard, señaló que “no podía recordar un hallazgo más emocionante. Esto debe darnos esperanzas para tener un futuro más saludable. Todos nos preguntábamos por qué éramos más fuertes y mentalmente más ágiles cuando éramos jóvenes, y estos dos artículos apuntan a una posible respuesta: los niveles más altos de proteína GDF11 que tenemos de jóvenes. Hay pocas dudas de que, al menos en animales, la GDF11 tiene una increíble capacidad para restaurar las funciones del cerebro y los músculos que se pierden con el envejecimiento”.

Los ensayos son, en este caso, dignos de mención. En unos, simplemente se inyectó la proteína a los ratones. En otros, sin embargo, que usó un método mucho más complejo: se unieron los sistemas circulatorios de dos ejemplares, uno joven y otro viejo, de manera que la sangre llegara de forma natural al animal que tenía menor concentración. En ambos casos los resultados fueron similares. Este sistema, aunque aparatoso, tiene la ventaja de que muestra al natural el funcionamiento de la proteína, unas moléculas que no se pueden dar por vía oral porque las enzimas digestivas las degradan.

21 abr 2014

La evolución de la temida mandíbula del tiburón


  • Durante 420 millones de años los tiburones han poblado los océanos de la Tierra

  • Los científicos pensaban que su mandíbula había evolucionado poco desde entonces

  • Sin embargo, un cráneo muy bien preservado de hace 325 millones de años muestra que el esqueleto de los actuales tiburones es mucho más avanzado

Reconstrucción en 3D del fósil del tiburón 'Ozarcus...


24 feb 2014

Las hormigas crean balsas con sus cuerpos para resistir inundaciones

¡Salvad a la reina primero!" Si las hormigas pudieran hablar, éste sería el grito de guerra que exclamarían ante una inundación. Un equipo de investigadores acaba de comprobar cómo para escapar del agua, estos pequeños insectos construyen balsas formadas por sus propios cuerpos y colocan a la reina en el centro de la estructura para protegerla.
El estudio lo han realizado Jessica Purcell y sus colaboradores de la Universidad de Lausana (Suiza), que se acercó a las llanuras del río Ródano (en Suiza y Francia), donde recogió cientos de hormigas de la especie Formica selysi. Más adelante, en su laboratorio, los científicos recrearon inundaciones para comprobar cómo actuaban.
El comportamiento de las hormigas cuando se encuentran en peligro se basa en el trabajo colectivo para luchar por la supervivencia y el bienestar del grupo. Por ello, ante la amenaza de una inundación de agua, las hormigas se encadenan unas a otras para crear balsas y así evitar lesiones e incluso la muerte.
La estructura que adoptan se debe al papel que desarrolla cada una dentro de la colonia y a la estructura jerárquica de su 'sociedad': en la base se colocan las larvas y pupas, después las hormigas obreras (aunque a veces algunas se colocan en la parte inferior de la balsa). Finalmente, se coloca a la hormiga reina en la parte superior y central, puesto que es la encargada de poner los huevos y aumentar el número de individuos en su colonia.
"Las hormigas protegen a los miembros más vulnerables y valiosos del nido colocándolos en el centro", explica Jessica Purcell en su estudio publicado en la revista Plos One. Sin embargo, la investigadora explica a EL MUNDO que le sorprendió que no se hiciese lo mismo con sus crías: "nos quedamos asombrados al observar que las hormigas colocasen a las crías en la base de la balsa".

La unión hace la fuerza

La capacidad para flotar y resistir al agua de las crías -larvas y pupas- seguramente sea el motivo por el que ocupan la parte baja de balsa. De hecho, flotan mejor que las hormigas obreras. "Creemos que las crías flotan mejor porque contienen mucha más grasa", explica Purcell.
A pesar de flotar menos que las crías, las hormigas obreras son muy resistentes a las inundaciones. "Al ser muy peludas, probablemente también atrapan pequeñas burbujas de aire cerca de su cutícula para aumentar la flotabilidad, de la misma manera que lo hacen las hormigas de fuego", detalla la investigadora. En su estudio, indica que el 79% de las hormigas obreras sobrevivieron después de estar ocho horas en agua destilada.
Tras el paso de una inundación, todo vuelve a la normalidad y las hormigas se separan. La balsa comienza a desmontarse desde la parte superior y, después, por los lados. Sucede a veces que una colonia de hormigas no cuenta con crías. En ese caso, el tiempo que emplean en montar y desmontar la balsa disminuye y las hormigas obreras tardan más de una hora en recuperarse.
Preguntada por los motivos que le llevaron a realizar este estudio, Purcell responde que este tipo de hormigas son interesantes porque en algunas colonias hay más de una reina. Y añade que otras especies sin parentesco como las hormigas de fuego, Solenopsis invicta, tienen el mismo comportamiento cuando hay inundaciones.
"Las balsas de la hormiga de fuego han sido muy estudiadas desde una perspectiva dinámica física, mientras que nosotros estamos investigando cómo se posicionan los individuos dentro de la balsa, y los costos y beneficios de esta configuración a los individuos y a la colonia", relata a este diario.
En todas las colonias cada hormiga desarrolla un papel fundamental, yse necesitan las unas a las otras para sobrevivir. Construir una balsa a partir de sus cuerpos es una estrategia social que utilizan para maximizar sus posibilidades de resistir una catástrofe natural.

13 feb 2014

Redescubren un escarabajo que Darwin halló hace 180 años

El insecto había sido dado por perdido hasta que un entomólogo lo encontró en unos fondos prestados por el Museo Natural de Londres

Redescubren un escarabajo que Darwin halló hace 180 años

9 feb 2014

Una medusa gigante desconocida aparece en una playa de Australia

Científicos creen que el ejemplar, de metro y medio de longitud, puede tratarse de una nueva especie
Una medusa gigante desconocida aparece en una playa de Australia
 
La medusa hallada en una playa de Tasmania, de 1,5 metros de longitud
Una familia que recogía conchas por la playa de Howden, en el sur de la localidad de Hobart, en Tasmania (Australia), descubrió algo inesperado en la orilla. Una capa blanca y pegajosa se extendía sobre las piedras como una gran mancha irregular. Para su sorpresa, se trataba de una medusa gigantesca de 1,5 metros de longitud varada panza arriba que, según los científicos que la están analizando, podría ser una especie nueva para la ciencia.
Según publica ABC News, científicos del CSIRO, la agencia pública australiana para el desarrollo de la ciencia, han asegurado que la especie se había visto antes, pero que todavía no había sido clasificada técnicamente por los investigadores. «Es una de esas cosas que realmente nos hacen enfrentar el hecho de que hay cosas de las que no sabemos en la naturaleza, particularmente en los océanos», afirma Lisa-Ann Gershwin, científica de CSIRO a la radio local ABC.

«Un animal magnífico»

«Es un animal realmente magnífico», asegura Gershwin a la BBC. La medusa, cuyo aspecto recuerda al de «un plato con una fregona colgando por debajo», pertenece al grupo de melena de león, las medusas más grandes que existen. La Cyanea Arctica, por ejemplo, puede crecer hasta 3 metros. Los científicos no consideran peligroso el nuevo ejemplar, pero su roce puede provocar una reacción en la piel. «Si la tocas cuando estás nadando puede ser muy doloroso», afirma Gershwin.
En los últimos años se han visto grandes bancos de medusas en aguas de Tasmania, pero los científicos no están seguros por qué.

25 sept 2013

El pez más primitivo con una cara moderna

 Vivió hace 419 millones de años en el territorio que hoy es China pero su esqueleto se ha conservado de forma excepcional. Se trata de un pez de 20 centímetros de longitud que, para sorpresa de los científicos, tiene un tipo de mandíbula que hasta ahora sólo se había visto en fósiles más jóvenes. Sus características se describen esta semana en la revista 'Nature'.
'Entelognathus primordialis', ya extinto, medía unos 20 centímetros de longitud.| Brian Choo